Cultivos leñosos

POLILLA DEL OLIVO

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Escrito por Syngenta

La polilla del olivo es un microlepidóptero extendido por toda la cuenca mediterránea, cuya oruga produce daños en diferentes órganos del olivo.

En su estado adulto la mariposa tiene una longitud aproxima­da de 6 mm, y una envergadura de 13-14 mm, de color gris, con un tono plateado en el par anterior de alas.

Sus huevos con de 0,5 mm de diámetro, aplastados por los polos. Al principio es de color blanquecino, cambiando hacia amarillento a medida que se acerca la eclosión.

En su estado larvario llega a medir unos 8 mm al final de su desarrollo. El color suele variar, así, la larva de la generación que se alimenta de hojas tiene color verde claro, y la de la generación que se alimenta de botones florales y flores tiene una coloración más pálida, pero la zona de la cabeza siempre es de color más oscuro.

La crisálida de la polilla tiene una longitud aproximada de 5 ó 6 mm, siendo el capullo ovalado, de color blanco, y formado por escasas y finas sedas; a través de ellas puede verse la crisálida.

Adaptación perfecta al ciclo del olivo

Tiene tres generaciones al año estando sincroniza­das con la evolución fenològica del olivo.

1a Generación: Filófaga (Se alimenta de hojas).

 

Los adultos hacen la puesta durante octubre- noviembre en las hojas, generalmente en el haz y próximos al nervio central. Las larvas recién nacidas penetran directamente en el interior de las hojas realizando galerías sinuosas durante el invierno. Al subir las temperaturas en febrero- marzo reanudan su actividad y van cambiando de hoja a medida que mudan haciendo galerías en forma de C durante la 2a, 3a y 4a edad. Las larvas de 5a edad, salen al exterior y son las que hacen los daños, porque se alimentan de las yemas terminales de los brotes nuevos y del envés de las hojas. Su presencia oscila entre marzo-abril. Finalmente crisalidan predominantemente en el envés de las hojas en el interior de un capullo sedoso, aunque también lo pueden hacer en la corteza del tronco.

2a generación: Antòfaga (Se alimenta de flores).

Los adultos de la generación anterior (filófaga) hacen la puesta durante el mes de mayo en los botones florales cerrados especialmente cerca del cáliz; las larvas, al salir, penetran en dichos boto­nes para alimentarse. Poco después, al abrirse las flores, se alimentan de estigmas y ovarios (futuros frutos).

Al final, cada larva puede destruir hasta 40 flores. Durante la floración se pueden ver las larvas descolgándose por hilos sedosos para trasladarse a otros ramos, crisalizando entre los restos florales secos unidos con sedas. Ésta generación es la de evolución más rápida, dura sobre mes y medio.

3a generación: Carpófaga (Se alimenta de la almendra del hueso).

Los adultos de la generación anterior (Antófaga) depositan los huevos durante el mes de junio en el cáliz o sus proximidades, cerca del pedúnculo. Las larvas recién avivadas penetran en el interior del fruto, buscando el hueso. Al entrar pueden originar la primera caída de frutos (caída de San Juan). Se alimentan de la almendra del hueso, entrando antes de que se endurezca éste. A finales de septiembre, al salir al exterior por las proximida­des del pedúnculo, producen la segunda caída del fruto (caída de San Miguel).

Esta generación crisalida en el suelo, al pie de los olivos, período que dura hasta final de octubre.

Los adultos nuevos hacen las puestas en las hojas durante octubre-noviembre empezando de nuevo la generación Filófaga.

Cada una de las tres generaciones tiene unos síntomas distintos.

En la generación filófaga, es fácil ver en las hojas las galerías de alimentación e incluso cámara de salida de la larva.

En la generación antófaga, la de flor, se pueden ver las larvas que tienden a descolgarse.

En la generación carpófaga y al final de floración se pueden ver resto de flores unidas por hilos de seda, en el interior de estos restos se encuentra la crisálida que dará origen a la generación carpófa­ga.

Cada generación un daño distinto

Filófaga

.- Las larvas de 5* edad producen daños en las nuevas yemas terminales y brotaciones que en los casos de plantaciones jóvenes y viveros pueden afectar el futuro del árbol.
Antófaga.- Los daños que produce ésta genera­ción son muy difíciles de valorar. Una larva puede destruir de 20 a 30 flores. Aunque el índice de cuajado suele ser del 3%, hay factores climáticos propios del mes de mayo que pueden afectar negativamente a la floración. Cuando se produce una floración media-baja y una elevada población de prays puede haber una merma grave de des­trucción de cosecha.

Carpófaga.- Los daños son los más graves porque provocan la caída de frutos. La primera caída (caída de San Juan), es muy difícil de valorar porque los daños producidos no se pueden cuantificar en producción, aunque el número de frutos caídos es muy superior a la caída de San Miguel, también es cierto que el árbol puede compensar ésas pérdidas, aumentando el tamaño de las aceitunas que hayan quedado. La segunda caída (caída de San Miguel) es mucho más dañina porque la aceituna está ya desarrollada y el árbol no puede compensar las pérdidas.

Controlar en cada momento

Es una plaga muy parasitada y afectada por agentes climáticos, fríos de invierno y altas tempe­raturas de verano.

Cada generación tiene un momento óptimo de tratamiento, que coincide con la máxima exposi­ción de la larva:

Para la generación filófaga el óptimo es el mo­mento en que salen de las hojas hacia los brotes. La antófaga es más accesible y sensible al inicio de la eclosión, igual que ocurre con la antófaga.

 

 

CICLO BIOLÓGICO

‘___ Adultos / Larvas

Sobre

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