Recomendaciones para el olivar en poscosecha

Recomendaciones para el olivar en poscosecha

El olivar está experimentando en los últimos años un importante proceso de tecnificación y de modernización, que está conllevando tanto la mejora de la calidad de las producciones como la reducción del costo de los productos obtenidos.

En este proceso de modernización del olivar, desempeña un papel fundamental la correcta realización de prácticas de cultivo que permitan obtener frutos sanos y bien desarrollados. Por otra parte, tanto por su trascendencia en el coste económico, como por su influencia en la calidad del producto obtenido, ya sea para aceite o para mesa, la recolección de la aceituna es la operación que mayor importancia tiene en el cultivo del olivar, que supone aproximadamente el 80% de la mano de obra necesaria para el cultivo. Actualmente se está realizando un gran esfuerzo en intentar mecanizar las labores de recolección.

La recolección no solo supone un elevado coste, sino un gran desgaste del árbol. Es por ello muy importante hablar de las consecuencias en el árbol del olivo tras sufrir la recolección, así como los posibles tratamientos reparadores del árbol.
Durante la cosecha se producen heridas que son la principal vía de entrada para patógenos y enfermedades del Olivo como repilo, tuberculosos, bacterias, antracnosis y si no se actúa a tiempo se extenderán intensamente por toda la finca. Los daños dependen de la agresividad del ataque llegando a secar incluso el propio árbol. Es por ello por lo que, durante la cosecha, en la medida de lo posible, se deben mermar los daños infringidos a la planta que actúan como puerta de entrada para la bacteria. Además, se recomienda realizar un tratamiento de cobre con el objetivo de endurecer y reparar. Olivar Recogida Además, en esta época el olivo queda limitado en sus reservas al haber llegado al punto final de su ciclo y también sufre un alto nivel de fatiga debido al estrés al que se ha sometido. Con estas premisas parece idóneo utilizar productos que ayuden a restablecer los niveles de reserva y le aporten una ayuda extra para acelerar su proceso de recuperación de cara a la primavera, favoreciendo la brotación y/o floración del siguiente ciclo biológico. Un paso clave una vez finalizada la recolección de fruta es la fertilización.  Este paso de abonado postcosecha es un punto que a veces no se le presta la atención necesaria, siendo sin embargo una práctica esencial en la agricultura profesional. Gran parte del éxito de la siguiente campaña depende de una aplicación de nutrientes una vez se ha descargado a la planta de frutos. De hecho, se trata de uno de los momentos de desarrollo radicular de la planta, algo que debe aprovecharse de cara a mejorar la eficiencia de la aplicación de abono.

Necesidades nutricionales del olivar en poscosecha

Olivar Valores Nutricionales Nitrógeno: Es el elemento más importante en la fertilización del olivo. Acelera la actividad vegetativa y el desarrollo de la planta, aumenta la capacidad de asimilación de otros elementos e influye, más que los demás elementos, en la producción. Es poco estable en el suelo, razón por la que hay que tenerlo presente anualmente en los programas de fertilización. Su deficiencia produce raquitismo, entrenudos cortos, hojas pequeñas, etc. Fósforo: Acelera la maduración y mejora la floración y el cuajado. La respuesta del olivar a las aportaciones de fósforo es menos evidente que la de nitrógeno y sólo se produce al cabo de unos años de abonado. Su deficiencia produce poco desarrollo de las hojas y de otras partes del árbol, manchas cloróticas o zonas necróticas Potasio: Importante en el transporte de azúcares en la planta, en la transpiración y en numerosos procesos bioquímicos en los que tiene que estar presente. Aumenta la resistencia del árbol a las heladas y a las enfermedades criptogámicas. Mejora el tamaño y la calidad de los frutos. Su deficiencia reduce el crecimiento vegetativo. Boro: Microelemento de gran importancia para el olivo, cuya deficiencia aparece más frecuentemente en suelos calizos y terrenos secos. Los olivos con deficiencias en boro presentan problemas en la floración y en el cuajado, con elevado número de frutos deformes. Hierro:  Los árboles afectados por clorosis férrica presentan síntomas característicos de clorosis en las hojas. Calcio: Su deficiencia da como resultado poco desarrollo radicular. Magnesio: La falta de este produce defoliación de las ramitas jóvenes, reduciendo el crecimiento de la planta.

Aunque la cosecha no sea la esperada, bien por la cantidad o por la calidad del fruto, no debemos olvidarnos de curar ya que no hacerlo después de cosecha o de poda, estaría induciendo la vecería del olivar.

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