Cultivos extensivos

Pyricularia en arroz, un enemigo que afecta al rendimiento

Más del 90% del arroz que se produce en el mundo está destinado a la alimentación humana, siendo un producto base en nuestra dieta. España se encuentra en el segundo puesto en cuanto a producción de este cereal en Europa. Su cultivo suele establecerse en zonas cercanas al mar, marismas o deltas o en suelos con capas freáticas altas.

En España, Andalucía es la principal productora de este cereal, seguido de Extremadura, Cataluña, Valencia y Aragón.

Este cultivo es mundialmente apreciado por aportar gran cantidad de nutrientes esenciales a nuestro organismo, por eso, su perfecto desarrollo es fundamental para poder alimentar a la población mundial, aunque puede verse obstaculizado por un microorganismo que puede ser capaz de echar toda la cosecha a perder.

Estamos hablando de la Pyricularia oryzae o Magnaporthe oryzae, un hongo filamentoso que produce la enfermedad de la Pyriculariosis, hongo del arroz, añublo, etc… con un alto poder destructivo en condiciones favorables, es decir, entre los 22⁰C y los 30⁰C, por el día y la noche con una alta humedad relativa que ronde el 90%. El micelio de este hongo produce una sustancia tóxica para la planta que provoca una inhibición del crecimiento de los tejidos.

Este hongo se dispersa rápidamente por esporas a través del agua de lluvia o el viento
El inóculo de este hongo suele permanecer de una campaña a otra en los restos de cosecha o malas hierbas. Se dispersa rápidamente por esporas a través del agua de lluvia o el viento hasta llegar a otra planta huésped, donde provocará la infección de la planta por medio de los estomas de las hojas. La enfermedad suele aparecer primero en la parte baja de la planta y a medida que va avanzando va infectando al resto. Una vez infectada la planta aparecerán los primeros síntomas, que normalmente suelen producir manchas o lesiones en las hojas, con forma alargada y color marrón pasando, a medida que va avanzando la infección, a colores grisáceos y bordes de color marrón. También afecta a la panícula, donde se producen manchas oscuras que la debilitan pudiendo producir su rotura y posterior caída.

En una sola mancha que aparezca en el cultivo se producen de 2000 a 6000 esporas durante un periodo de aproximadamente 10 días, aunque si las condiciones son favorables este ciclo se puede llegar a cumplir en 5 días.

Aunque parezca difícil, el control de esta enfermedad es posible.

Siempre es importante realizar una correcta eliminación de rastrojos y malas hierbas ya que en este caso favorece a que no aparezca este hongo que normalmente suele refugiarse en los restos de cosecha y espera el momento perfecto de la siguiente campaña para atacar al cultivo. Aunque nunca quemar, ya que provoca un gran impacto.

Hacer un abonado equilibrado y utilizar variedades resistentes suele ser lo más eficaz
El abonado nitrogenado en exceso es uno de los factores que más puede afectar a la aparición de esta enfermedad, y una de las medidas más importantes para tener en cuenta es hacer un abonado equilibrado también en  fósforo y potasio. Esto sumado a la utilización de variedades resistentes al ataque de diferentes familias genéticas del hongo y no individualmente, debido a la gran variabilidad patogénica de este hongo, suele ser lo más eficaz.

En cuanto al uso de fungicidas, la Dirección General de Sanidad de la Producción Agraria del Ministerio de Agricultura ha autorizado de forma excepcional la aplicación de forma aérea de productos fitosanitarios formulados a base de azoxistrobin, un fungicida sistémico con efecto preventivo y curativo, en la Comunidad Valenciana, Andalucía y Cataluña del 13 de julio al 30 de septiembre. Estos productos solo se aconseja utilizarlos de forma excepcional como un componente de la Gestión Integrada de Plagas.

La Pyricularia es una enfermedad muy compleja que debido a su variabilidad patogénica y la rápidez con la que el hongo es capaz de vencer a la resistencia de la planta se convierte en el principal enemigo de este cultivo.

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