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Productos fitosanitarios en agricultura ecológica. Qué son y cómo complementan a los productos químicos

Productos fitosanitarios en agricultura ecológica.

«Sin químicos», «sin tóxicos», «sin pesticidas»…suelen ser reclamos habituales en el marketing de alimentos procedentes de la agricultura ecológica. Estos supuestos valores añadidos, basados en el desconocimiento científico, son apreciados por cada vez más consumidores que creen que lo natural es necesariamente mejor.

Sin embargo, en la producción actual de alimentos no existe esa dicotomía tan marcada entre lo natural y lo artificial, químico o de síntesis. Más de un consumidor convencido de productos ecológicos se sorprendería al ver como ambos métodos de producciones tienen más puntos en común respecto al uso de productos fitosanitarios de lo que quisiera admitir.

Qué se entiende por producto fitosanitario

Comencemos por los «pesticidas», una palabra tan genérica como cargada de connotaciones negativas que los técnicos inmediatamente cambiamos por «productos fitosanitarios». El propio Reglamento 2018/848 sobre producción ecológica (que entrará en vigor el 1 de enero de 2021) utiliza esta expresión. Resumiendo un poco su definición legal (que encontramos en el Rgto. CE Nº 1107/2009), los productos fitosanitarios son aquellos que contienen o están compuestos de sustancias activas y que pueden tener varios usos: proteger a los vegetales de la acción de organismos nocivos, influir en los procesos vitales de los vegetales (bioestimulación), mejorar la conservación de los productos vegetales sin ser conservantes alimentarios, así como controlar, evitar el crecimiento o directamente destruir vegetales no deseados.

Productos ecológicos permitidos

Aunque uno de los pilares de la agricultura ecológica es la prevención, desafortunadamente los cultivos no están libres del ataque de plagas y enfermedades, por lo que a veces es necesario recurrir a los productos fitosanitarios. Obviamente, el reglamento de producción ecológica no permite utilizar cualquiera, ya que excluye cualquier sustancia activa sintetizada por el hombre. Todas las sustancias permitidas se enumeran en el Anexo II de dicho reglamento (se puede consultar aquí). Además, en España, para que un producto comercial que contenga una sustancia activa fitosanitaria pueda utilizarse, ya sea en producción ecológica o convencional debe figurar en el Registro de Productos Fitosanitarios.

Existe una posibilidad totalmente compatible con la agricultura ecológica y se denominan «Medios de Defensa Sanitaria», más conocidos como «lucha biológica»

Cada producto fitosanitario incluido en el registro lleva aparejada una ficha técnica en la que se especifica cómo debe utilizarse: en qué cultivos está permitido, en qué dosis, plazos de seguridad, quien puede aplicarlo y el equipamiento que debe tener, riesgos ambientales, etc. Exactamente la misma información, independientemente de su origen natural o sintético. Ya se sabe que natural no significa inocuo.

Dado que la gama de insumos utilizables, entre ellos los fitosanitarios, es tan limitada en la producción ecológica, se permite el uso de unas sustancias tradicionalmente más «naturales» y denominadas “sustancias básicas”, cuya naturaleza tirando a inocua no las obliga a registrarse como fitosanitarios.

Se incluyen en este grupo sustancias mayoritariamente de origen vegetal o animal, aunque con alguna excepción mineral: lecitinas, fructosa, vinagre, leche, cerveza, la sal común, el bicarbonato o la cal apagada entre muchas otras. La normativa prohíbe su uso como herbicidas, y su suave/limitada acción las hace prácticamente exclusivas de la producción ecológica. Puedes consultarlas aquí (pág. 46).

La lucha biológica y su uso en la Producción Integrada

Sin embargo, existe otra posibilidad, totalmente compatible con la agricultura ecológica y cada vez más frecuente en convencional, o para ser exactos en la Producción Integrada. Se trata de los “Medios de Defensa Sanitaria”, más conocidos como «lucha biológica» y no considerados como productos fitosanitarios.

Recurrir a la biología de los insectos que forman plagas y los que pueden combatirlas ciertamente es algo natural, pero en absoluto exclusivo de la agricultura ecológica. Como dijimos al comienzo, los límites entre un tipo de producción y otra, al menos en lo que respecta a la lucha contra plagas, no son tan claros como uno pudiera pensar.

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