Mosca de la fruta, una amenaza para los frutales de hueso

Mosca de la fruta, una amenaza para los frutales de hueso

La mosca de la fruta del Mediterráneo (Ceratitis capitata) es originaria de África, aunque actualmente cuenta con una amplia distribución en todos los continentes, y es una de las especies de la familia Tephritidae que causa más daños económicos en los frutales. Es un insecto polífago (puede atacar a un gran número de frutas de hueso como el aguacate, melocotón, albaricoque, paraguaya, ciruela…), por lo que puede tener una zona de influencia muy extensa.

Debido a su localización geográfica y a las beneficiosas condiciones climatológicas, España posee grandes áreas de cultivos frutales que pueden verse afectadas por la severa acción de estos insectos. Por tanto, es necesario conocer esta plaga, saber identificarla, para así establecer medidas de control suficientes y  que no afecte al rendimiento de las plantaciones.

Descripción de la mosca de la fruta

C. capitata tiene un gran potencial reproductor y adaptabilidad alimentaria que, sumado a la ausencia casi total de enemigos naturales, explica su enorme expansión, alcanzando un alto poder destructivo. El insecto pasa  desde plantas silvestres hospedantes a los más diversos cultivos agrícolas, entre los que se encuentran los frutales de hueso.

Es un insecto holometábolo; es decir, en su desarrollo pasa por una metamorfosis completa de cuatro estados: huevo, larva, pupa y adulto. Las fases que más nos afectan como plaga son el huevo y la larva, ya que son las fases donde el animal vive en el fruto.

Ceratitis capitata es una especie de díptero de la familia Tephritidae originaria de la costa occidental de África, donde viven especies muy cercanas. Desde allí se extendió a zonas con climas templados, subtropicales y tropicales de los dos hemisferios. Se le considera una especie cosmopolita por la dispersión mundial que actualmente tiene debida en gran medida al aumento del comercio mundial de frutas.

El tamaño del individuo adulto es algo menor que el de la mosca doméstica, y presenta colores vivos como amarillo, blanco y negro, junto con grandes ojos verdes. Cuando la hembra adulta ha sido fecundada por el macho, esta inicia la puesta posándose sobre el fruto y explorando su superficie hasta que encuentra el lugar adecuado. En ese momento, apoya el ovipositor y presiona sobre la piel del fruto hasta perforarlo, lo que le llevará más o menos tiempo en función del estado de madurez de este. El número de huevos depositados puede oscilar entre uno y ocho. Alrededor de la herida siempre se forma un halo pálido, si el fruto está verde, o marrón, si está maduro, lo que nos indica el lugar exacto atacado.

Recién puestos, los huevos son blancos, pero amarillean poco después, siendo su tamaño medio muy pequeño, de 1 x 0,2 mm. Cuando los huevos eclosionan, las pequeñas larvas penetran en la parte profunda del fruto, agujereando la pulpa con sus mandíbulas.

En condiciones favorables, pueden darse hasta 7 u 8 generaciones anuales, atacando a diferentes cultivos con cada una de ellas, según el mes correspondiente (albaricoques, en primavera; al comenzar el verano sobre melocotones; más tarde, en agosto, sobre ciruelas, y así sucesivamente). La actividad de la mosca se empieza a notar en primavera y llega a su máximo de actividad en verano, pero también cuenta con la capacidad de permanecer inactiva en forma de pupa durante el invierno, cuando las condiciones climatológicas no son apropiadas para su correcto desarrollo, por lo que nos enfrentamos a una plaga persistente en el tiempo si no se trata adecuadamente.

Cuantificación de daños

El principal daño directo son las galerías excavadas por las larvas en el fruto según se van alimentando, el cual queda en gran parte destruido, cae al suelo y se pudre, con la consiguiente pérdida de rendimiento en la cosecha. Por otro lado, también se disminuye drásticamente la calidad de los frutos recolectados.

Además del daño directo causado durante la puesta en la superficie frutal, otro problema adicional se basa en que la incisión provocada por el ovipositor abre una posible vía de entrada de hongos y bacterias que pueden causar diversas enfermedades en nuestra planta.

Las pérdidas indirectas también son importantes, ocasionadas por aquellas partidas que no cumplen los niveles de restricción establecidos por nuestro país o por los países receptores de nuestras frutas en sus inspecciones fitosanitarias fronterizas, debido a la presencia de este insecto o de signos que adviertan su actividad en la fruta, y que automáticamente son rechazadas.

Métodos de prevención y control

La vida interior de la larva, así como su posterior pupación bajo tierra, han provocado que prácticamente todos los medios de lucha desarrollados se hayan dirigido contra el individuo adulto, por resultar más vulnerable y accesible.

Las medidas preventivas más habituales son:

  • Utilizar trampas alimenticias y sexuales para el seguimiento de la plaga y determinar el momento de tratamiento, o bien para eliminar un gran número de individuos. Consiste en colocar en los árboles mecanismos especiales de fondo amplio, junto con una sustancia atrayente de las moscas, que una vez han sido atrapadas no pueden encontrar la salida y mueren en su interior.
  • Un buen ejemplo de esta técnica es el dispositivo de captura masiva KARATE TRAP TM de Syngenta basado en la técnica Attract & Kill, que consiste en la atracción, captura y muerte de la mosca de la fruta de forma segura y sin dejar residuos en el cultivo, por lo que también está autorizado para la producción ecológica. 
  • Eliminar los restos de fruta del campo después de la cosecha para intentar controlar el nivel poblacional, ya que pueden convertirse en importantes focos de infección.

Los métodos de control activo pueden ser de varios tipos:

  • Control autocida o suelta de machos estériles: estos compiten con el resto de machos por reproducirse con las hembras, reduciendo así el número de descendientes en las siguientes generaciones.
  • Control biológico: se trata de utilizar los enemigos naturales de C. capitata para controlar sus poblaciones. La lista es bastante numerosa, destacando principalmente los himenópteros parasitoides como Pachycrepoideus vindemmiae o Spalangia cameroni, y algunos depredadores como Pardosa cribata o Pseudophonus rufipes. A pesar de ello, los resultados obtenidos a gran escala no han sido demasiado satisfactorios debido a su baja eficacia y a las dificultades de cría artificial de estas especies.
  • Control químico: consiste en rociar la mayor parte del árbol con una pulverización de pesticida de gota fina. Desde Syngenta, ofrecemos un eficaz remedio basado en KARATE ZEON, un insecticida piretroide de tercera generación que se presenta en formulación microencapsulada y que tiene un efecto rápido y persistente sobre esta plaga. Este innovador compuesto actúa por contacto y por ingestión, consiguiendo un gran efecto tanto de choque como de repelencia.
Cómo hemos visto la Ceratitis capitata es una de las plagas más peligrosas para los cultivos de la zona mediterránea, tanto por su adaptabilidad a las condiciones climáticas cómo por su corto ciclo de vida. Los expertos de Syngenta recomiendan una estrategia de control basada en métodos complementarios de prevención y tratamiento para tener éxito frente a esta plaga que puede mermar la calidad y la cantidad de la cosecha.

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