Cultivos leñosos Sostenibilidad

La sostenibilidad del olivar

La sostenibilidad del olivar es un tema complejo, cuya problemática se debe abordar desde una perspectiva global, que incluya la sostenibilidad económica, fundamental y perfectamente compatible con la sostenibilidad medioambiental: es más deben ir de la mano.

En general las medidas propuestas para la gestión de un olivar sostenible suponen una racionalización del uso de insumos, ya sean agua, fertilizantes o fitosanitarios.

Dentro de las medidas agronómicas de sostenibilidad quizá la más conocida es la implantación de cubierta vegetal en las calles. Podemos encontrar multitud de estudios relativos a las ventajas agronómicas de las cubiertas vegetales, que se pueden resumir la prevención de la erosión y la escorrentía, mejorar la infiltración del agua y mejorando el balance hídrico.

Huella de carbono

Otro aspecto fundamental en esta “nueva sostenibilidad” de olivar es la Huella de Carbono. En un contexto de cambio climático, hay que destacar la importante labor que realizan las cubiertas vegetales y los márgenes multifuncionales en el secuestro de CO2 de la atmósfera, necesidad imperiosa en el modelo de agricultura sostenible que la sociedad demanda.

El objetivo de Syngenta en este sentido es la producción de alimentos sanos y de manera sostenible y eso pasa por conseguir un balance neto cero en la huella de carbono de los cultivos. Esperamos alcanzarlo en 2030, y para ello lo  monitorizamos con la ayuda externa de la organización medioambiental internacional The Natural Conservancy.

El uso de cubiertas vegetales en cultivos leñosos previsiblemente formará parte de los ecoesquemas de la futura PAC por su importancia como sumidero de CO2.

Biodiversidad como elemento clave de la sostenibilidad

Además de las ventajas agronómicas del uso de las cubiertas vegetales citadas anteriormente, y de la reducción de la huella de carbono, vamos enumerar diferentes indicadores de biodiversidad en el olivar:

Microbiota del suelo

Uno de los elementos menos conocidos de biodiversidad es la microbiota del suelo, cuya importancia es clave para un suelo sano y productivo.

La denominada microbiota del suelo la constituyen gran variedad de microorganismos, entre los que se encuentran bacterias, hongos, protozoos, etc. Son millones de microorganismos por cada gramo de suelo que cumplen un rol fundamental en los procesos bioquímicos del suelo. La población microbiana (microbiota) en la rizosfera (zona donde se encuentran las raíces de las plantas) es considerablemente mayor que la de los suelos sin raíces y es fisiológicamente más activa (Ma de Lourdes, 1991).

Gracias a este mayor conocimiento de los procesos bioquímicos, estamos empezando a descubrir las múltiples interacciones que suceden en el suelo y que son un factor fundamental en la salud del cultivo y por ende se su sostenibilidad económica y medioambiental.

La microbiota cumple un papel muy importante, transformando la MO en humus
Por otro lado, las cubiertas vegetales albergan otra multitud de organismos no tan pequeños (macrobiota) entre los que podemos destacar grupos de invertebrados como los artrópodos (insectos, arácnidos, miriápodos), moluscos (caracoles y babosas), nemátodos y anélidos (lombrices de tierra). Esta macrobiota, que quizá nos resulte más familiar, también cumple un papel importante transformado la materia orgánica en humus, depredando potenciales plagas, etc. en definitiva manteniendo el equilibrio del ecosistema que forma el suelo vivo del olivar.

Márgenes multifuncionales en el olivar

Los Márgenes Multifuncionales son bandas vegetales en los lindes de las parcelas de cultivo, cuya finalidad principal es atraer biodiversidad. En especial a polinizadores y otros insectos auxiliares que pueden ayudarnos a controlar plagas agrícolas. En función de cada cultivo se han desarrollado mezclas de plantas y arbustos para favorecer la presencia de estos insectos beneficiosos, proporcionándoles alimento (néctar y polen) y refugio.

Además de esta función más “biológica” cumplen otro papel como barrera y filtro natural, evitando la contaminación de las aguas y la pérdida de suelo al frenar la escorrentía, y absorbiendo el exceso de fertilizantes u otras sustancias.

Syngenta tiene una larga experiencia en el uso de estos márgenes vegetales, con más de 10 años de Proyecto Operación Polinizador en España (#OperaciónPolinizador). En este tiempo se ha demostrado la mejora de la biodiversidad de los entornos agrarios, con resultados espectaculares, incrementando el número de especies de insectos beneficiosos en parcelas agrícolas un 130% en 3 años.

Este incremento de la biodiversidad nos genera un valor añadido directo: la implantación de estos márgenes multifuncionales nos va a ayudar a mantener bajos las poblaciones de plagas. Nos va a permitir una racionalización en el uso de fitosanitarios, tal y como exige la Administración a través de la Gestión Integrada de Plagas (GIP) de obligado cumplimiento.

Todas estas medidas deben ser integradas dentro de una estrategia fitosanitaria
Todas estas medidas citadas de mejora de la biodiversidad, manejo del suelo, cuidado del agua, así como la reducción de la huella hídrica y de carbono, deben ser integradas dentro de una estrategia fitosanitaria para un cultivo rentable y sostenible ambientalmente. Cada vez se hace un mayor uso de fitosanitarios específicos para cada plaga o enfermedad, que actúan selectivamente en exclusiva sobre el objetivo. Se complementan perfectamente además con otros tratamientos bioquímicos (como trampas con feromonas) o de origen biológico.

El objetivo último de es conseguir un olivar sano, rentable y sostenible, conservando la gran riqueza del ecosistema olivarero español, cultivo milenario por excelencia de la Península Ibérica.

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