La problemática de las malas hierbas en los cereales de invierno

malas hierbas en cereales de invierno

La problemática de las malas hierbas en los cereales de invierno

En los cereales de invierno, el control de malas hierbas es sin lugar a duda una de las decisiones más importantes a tomar. Repercuten de manera directa sobre la cosecha, compiten con el cultivo por los recursos del medio y suponen un problema de difícil solución en caso de una mala planificación.

Se estima que, dependiendo de la zona de producción y el nivel de infestación del cultivo, el coste del control de malas hierbas se encuentra entre el 10-30% de los costes totales de explotación. A diferencia de la presencia de enfermedades y plagas, las malas hierbas son propias de cada parcela y, por lo tanto, debe plantearse una estrategia de control específica a medio y largo plazo.

En este artículo trataremos de ayudar a su correcta elección recalcando la importancia de una buena decisión sobre el producto a utilizar y como la buena gestión y lectura de las etiquetas junto con un buen asesoramiento técnico especializado son clave para el éxito.

El primer factor que considerar es el umbral de acción, es decir, el número máximo de malas hierbas tolerables en el cultivo. En el caso de Avena, Vallico, y Amapola en un trigo de rendimiento medio ronda, aproximadamente, dicho umbral en unas  5, 20 y 25 plantas/m2 respectivamente.

En el Gráfico 1 se puede ver una estimación de los umbrales de acción para las principales malas hierbas en cereal. Son valores orientativos ya que los umbrales de acción dependen de muchas variables tales cómo, condiciones ambientales, tipo de mala hierba, estado de desarrollo del cultivo, producción esperada en la finca, precio/eficacia esperada…

Gráfico 1 – Umbrales de acción para las principales malas hierbas en cereal en España

(Fte: adaptado de “Principales malas hierbas y su gestión en cereales de invierno y maíz”, José Dorado y César Fernández-Quintanilla, Instituto de Ciencias Agrarias, CSIC (Madrid))

Principales malas hierbas presentes en el cereal de invierno

Avena loca (Avena spp.)

Su germinación es anual y ocurre desde octubre llegando en condiciones favorables hasta el mes de abril. Las semillas presentan una nascencia relativamente elevada y alta latencia/dormancia en el suelo. Aunque su tasa de producción de semillas es relativamente baja (de 10 a 30 semillas por planta), su verdadera problemática reside en su alta capacidad de germinación (25-45 semillas/m2). Es una mala hierba que basa su competitividad en un gran vigor inicial ocupando más espacio antes que el cultivo. Además, las semillas pueden germinar en profundidad lo que hace que las técnicas de labor de suelo no tengan efectividad en su control.

La especie más habitual y extendida es Avena sterilis ludoviciana, y en aumento Avena barbata, siendo cada vez más intenso sus problemas en Burgos, La Rioja, Navarra, País Vasco. Aunque los problemas con Avena se suceden principalmente en la zona Norte, es de esperar que puedan ir apareciendo en otras zonas de España.

En el siguiente gráfico se puede ver la cronología de la evolución de las materias activas registradas para el control de avena loca en la zona norte (La Rioja, Navarra, País Vasco, Valle del Duero, Cataluña) y centro (Extremadura, Castilla y León, Guadalajara).

Gráfico 2 – Avena: Evolución de materias activas registradas.

Avena_ Evolución de las materias activas registradas
Vallico (Lolium rigidum)

Las semillas presentan una nascencia muy elevada en el primer año y una relativa baja latencia en el tiempo. Tiene una tasa de producción de semillas muy alta y las pérdidas de rendimiento en los cultivos de cereal pueden llegar a alcanzar hasta el 80% casos de fuerte infestación. Sin embargo, su germinación se ve influenciada por la profundidad, laboreo y preparación del lecho de siembra ayudan a controlar el banco de semillas afectando a su nascencia.

Gráfico 3 – Influencia de prácticas culturales sobre poblaciones de Lolium rigidum

Influencia de prácticas culturales sobre poblaciones de Lolium rigidum

La especie más habitual es Lolium rigidum, siendo cada vez más intenso sus problemas sobre todo en el Valle del Ebro, Castilla y León y Zonas de Castilla La Mancha. Desde hace unos años también se está detectando un aumento de esta problemática en Extremadura y Andalucía

Su competitividad se basa en producir muchas semillas (de 500 a 1.500, según cada especie de Lolium). Una de las características que hacen especialmente difícil su control, es su germinación escalonada durante el otoño, es decir, no todas las semillas germinan al mismo tiempo, por lo que podemos encontrarnos con varias nascencias durante el mismo ciclo de cultivo.

Gráfico 3 – Vallico: Evolución de materias activas registradas

Bromo (Bromus spp)

Principalmente son dos las especies de Bromo presentes en los cereales de la mitad norte peninsular, Bromus diandrus y Bromus sterilis. En menor medida se puede encontrar Bromus rigidus sobre todo en zonas de Burgos y Navarra o bien Bromus matritensis en la zona de Cataluña. Destaca su preferencia por suelos bien drenados, pobres en nutrientes y de naturaleza calcárea a diferencia de otros especímenes como vallico o alpiste.

Su ciclo de desarrollo es muy similar al del trigo germinando en las primeras etapas de desarrollo (Oct-Nov) y compitiendo desde temprano por los mismos recursos durante prácticamente todo el ciclo de desarrollo. En otoño, su pérdida de dormición es más rápida bajo paja o rastrojo que cuando están sobre suelo desnudo.

Entre otras, las condiciones de monocultivo han motivado que el bromo, una hierba fácilmente controlada por las labores clásicas de preparación del lecho de siembra, se haya convertido en un gran problema para los agricultores de Castilla y valle del Ebro.

Como especie autóctona, está perfectamente adaptada a las condiciones de suelo y clima locales. Posee una raíz capaz de competir eficazmente por el nitrógeno, fósforo y agua. Además, tiene una alta capacidad para producir semillas, cada tallo es capaz de producir 100 semillas, lo que nos da una media de producción de 3000 semillas/planta. De estas un 20 % lograrán permanecer viables pudiendo germinar al año siguiente, el resto permanecerán latentes. Las semillas conservan su viabilidad incluso hasta más de 10 años, siendo posible que semillas que geminan tengan una media de 3 años en la parcela.

Amapola (Papaver roheas)

Desde los años dos mil esta mala hierba ha ido cobrando más importancia debido al aumento de la dificultad de control en varias zonas del norte de España: Valle del Ebro, centro y norte de Castilla y León, incluso en Álava. A estas zonas se ha sumado en los últimos años zonas productoras de Andalucía.

Su competitividad se basa en una muy alta producción de semillas (pueden llegar a 40.000 semillas/planta) y su capacidad de poder germinar en un amplio periodo de tiempo.

Hasta aquí nuestro artículo sobre las principales especies competidoras del cereal. Esperamos que haya sido de tu interés. En próximos artículos se hablará de diferentes soluciones y métodos de control ¡Sigue con nosotros y apúntate a nuestra Newsletter!

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