La prevención del repilo del olivar comienza por el tratamiento en primavera

La prevención del repilo comienza por el tratamiento en primavera

La prevención del repilo del olivar comienza por el tratamiento en primavera

El repilo del olivar es una de las enfermedades que causan mayores problemáticas en el olivar. A pesar de que su detección y tratamiento son efectivos, su incidencia puede tener repercusiones graves en la productividad de los olivos, lo que afecta directamente a la rentabilidad de la explotación.

El hongo que provoca la enfermedad es Fusicladium oleagineum, el cual está muy extendido por todos los olivares de la península ibérica. Los olivicultores son buenos conocedores de esta enfermedad y son conscientes que el mejor tratamiento para combatirla es la prevención, la cual comienza por el tratamiento en primavera.

Síntomas del repilo en olivar

Antes de hablar de prevención y tratamiento del repilo en olivar es necesario conocer los síntomas sobre las diferentes partes del olivo para su detección temprana. Además, es interesante conocer las diferentes consecuencias que puede tener la infección sobre el árbol.

Lo primero para tener en cuenta es saber que el repilo es una enfermedad que ataca principalmente a las hojas. También puede atacar al fruto y al pedúnculo que, aunque es más raro, tiene efectos sobre el rendimiento más graves.

El síntoma más característico de la enfermedad se da en las hojas, donde aparecen manchas circulares de color marrón o negro, provocadas por las esporas del hongo. Estas manchas, durante la primavera, pueden ir acompañadas con un halo amarillo. En el envés de las hojas, la enfermedad se hace visible sobre el nervio central apareciendo manchas oscuras.

La consecuencia del ataque del repilo sobre las hojas es una defoliación (caída de la hoja), lo que merma el potencial productivo del olivo durante todo el ciclo. Por ello, es importante mantener los árboles sanos desde la primavera.

Si el repilo afectase a las aceitunas, sobre ellas se podría observar pequeñas manchas de color pardo-negruzco y tamaño variable. Resulta característico ver cómo durante la maduración, a la vez que la aceituna torna de color, estas manchas permanecen verdes.

La evolución del repilo sobre el fruto hace que las aceitunas se sequen, se arruguen y se agrieten, provocando en último término la caída cuando la enfermedad llega a afectar al pedúnculo. Esto provoca una pérdida de rendimiento directa en la cosecha y una pérdida de calidad notable.

Ciclo del repilo del olivar

Para establecer unas buenas medidas de control del repilo, es importante conocer su ciclo biológico sobre el olivar, con ello se consigue tener un conocimiento preciso de en qué épocas la enfermedad es más agresiva, cuando entra en periodo de inactividad y cuando son los momentos idóneos para su control.

Una característica que hace del repilo una enfermedad peligrosa es su extraordinaria capacidad de supervivencia en condiciones adversas y su gran capacidad de propagación. El hongo sobrevive tanto en las hojas caídas de los árboles, así como en las hojas infectadas pero que siguen en el árbol.

Aunque su germinación se produce durante todo el año, existen dos periodos críticos para la propagación de la enfermedad: en otoño durante los meses de septiembre a noviembre, y en primavera durante los meses de febrero a abril. Estas dos épocas se caracterizan por tener las condiciones ideales (clima mediterráneo) para su germinación, que son:

  • Presencia de una humedad ambiental alta debido a las lluvias
  • Temperaturas de 8ºC a 24ºC

Con estas condiciones climáticas comienza el ciclo del repilo: el micelio penetra en la epidermis de las hojas y empieza a crecer y desarrollarse dentro de las hojas. Cuando el hongo fructifica produciendo los conidios (cuerpos fructíferos) que producen las esporas. Las esporas presentan una viabilidad e infectividad que puede durar meses dentro de las estructuras conocidas como conidióforos, los cuales forman las manchas circulares visibles descritas anteriormente.

Las esporas se dispersan gracias a la lluvia, lo que hace que la enfermedad sea visible sobre todo en las partes bajas del árbol. Las condiciones de germinación de las esporas se activan con la presencia de agua (con una humedad superior al 98%) y un rango de temperaturas entre los 0ºC a los 27 ºC (teniendo el óptimo en 15ºC).

Es interesante tener en cuenta que la incubación de la enfermedad tiene una duración de 4 a 15 semanas, periodo en el cual la única forma de conocer si los árboles están infectados es aplicar el método de la sosa, ya que no hay presencia de síntomas visibles.

La importancia de prevenir y el tratamiento de primavera

El repilo es una de las enfermedades más extendidas en los olivares, pero no por ello quiere decir que su control sea una odisea para los olivicultores. Normalmente, si se realiza un correcto seguimiento del cultivo, se aplican técnicas culturales en su manejo y se realizan los tratamientos a tiempo, la enfermedad se mantendrá controlada a lo largo de todo el ciclo del cultivo.

Las técnicas culturales más habituales que se llevan a cabo durante los meses previos a la primavera son:

  • Poda adecuada que facilite la aireación de los árboles.
  • Llevar una nutrición adecuada del olivar, tanto en postcosecha como en esta época, con especial atención a los niveles de nitrógeno (nunca por exceso) y potasio (asegurar la disponibilidad).
  • Evitar encharcamiento najo los árboles debido a un riego mal planificado.

El momento de aplicación de los fitosanitarios que controlan el repilo es crucial para controlar la enfermedad. En este punto hay que destacar que un correcto tratamiento de primavera en olivar es clave para mantener al repilo bajo control durante todo el cultivo.

El tratamiento de primavera, por tanto, es importante por tres aspectos:

  1. Es un tratamiento preparatorio que ayuda al olivo a llegar a la fase de floración unas buenas condiciones, fase que marcará en gran medida el potencial productivo de la campaña.
  2. Este tratamiento coincide con el periodo de infección del hongo, siendo un momento idóneo para su control.
  3. Suele ser un tratamiento preventivo que favorece la no infección en otoño, ya que actúa sobre las hojas nuevas en primavera, las cuales serán las posibles responsables de la infección posteriormente.

Es importante tener en cuenta que las variables de tratamiento (frecuencia, dosificación y momento de aplicación) dependen de las características climáticas de cada parcela, de la susceptibilidad del olivar y del nivel de infestación.

En este primer tratamiento se suelen emplear fungicidas formulados en base de cobre acompañados con abonos foliares para favorecer el crecimiento del olivo en primavera. Además, a la hora de realizar la aplicación del producto, será conveniente realizar una correcta aplicación en toda la masa foliar del olivo, teniendo especial cuidado en las partes bajas de las copas, zonas más sensibles y con mayor concentración de la infección.

Diferencia entre repilo común y repilo promizo

Nuestro experto de olivar, Juan Trigos, indica las diferencias entre repilo común y repilo plomizo en los olivos, así como los síntomas y daños de estas enfermedades:

https://youtu.be/mp_maj_GHSY

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