La importancia de la nutrición férrica en los cultivos

La importancia de la nutrición férrica en los cultivos

En la nutrición vegetal, el rendimiento de la cosecha está determinado por el elemento nutritivo que se encuentra en menor cantidad, de tal manera que el crecimiento no está controlado por el conjunto total de recursos disponibles, sino por el recurso más escaso.

Para conseguir altas producciones y de calidad se requiere de un adecuado manejo nutricional del cultivo. Debe tenerse en cuenta la relación suelo-planta-fruto, y es importante conocer la disponibilidad de nutrientes en el suelo para así proporcionar en tiempo y forma la cantidad de micronutrientes y macronutrientes a las plantas y lograr un buen desarrollo de los frutos. Debido a la baja insolubilidad de micronutrientes tales como el hierro, y en menor proporción el zinc, el manganeso o el cobre en soluciones nutritivas en contacto con el suelo cuando se encuentran en forma de sales como sulfatos, nitratos, cloruros, etc, tienden a precipitar bajo la forma de un hidróxido u otro tipo de óxidos con productos de solubilidad bajos. En nuestro país, la abundancia de suelos calizos y por ende la baja disponibilidad de hierro es uno de los factores más restrictivos en la producción agrícola, lo que conduce a la denominada clorosis férrica. Esta enfermedad se manifiesta en una pérdida de pigmento causada por una disminución del contenido de clorofila en los cloroplastos. De ahí nace la necesidad de utilizar fertilizantes quelatados de hierro para evitar este problema que ocasiona un bajo rendimiento del cultivo y pérdidas económicas. La clorosis férrica también se puede atribuir a bajas temperaturas, baja concentración de materia orgánica y pobre aireación. Además, la deficiencia de hierro puede ser inducida por alto contenido de fósforo o la acumulación de metales en el suelo, como el cobre y el zinc.

¿Cómo podemos optimizar la nutrición férrica en los cultivos?

En nutrición vegetal, la quelación se utiliza para que los elementos a incorporar a la planta no precipiten en el suelo o medio extracelular, por lo que son más fácilmente absorbidos por la planta, pudiendo añadirse dosis más elevadas sin provocar fitotoxicidad. La estructura del quelato de hierro, por ejemplo, preserva el ion metálico de la formación de compuestos insolubles con otros agentes, así como de su fijación por las arcillas del suelo. Los quelatos liberan iones metálicos lentamente y proporcionan a las plantas un suministro continuo de oligoelementos sin alcanzar concentraciones tóxicas. Los agentes quelantes más empleados son los del ácido etilendiaminotetracético (EDTA), siendo muy comunes los quelatos de hierro, manganeso y zinc. El quelato de ión férrico con EDTA es muy estable en soluciones moderadamente ácidas, en soluciones alcalinas es hidrolizado fácilmente a hidróxido férrico y a la sal de EDTA por lo que es inefectivo en suelos calcáreos. Además, si existe un antagonismo muy conocido es el magnesio con el potasio. El hierro se puede adicionar mediante aplicaciones foliares de fertilizantes como: sulfato ferroso, sulfato férrico, cloruro férrico, y quelatos (Fe-EDTA, Fe-EDDHA), siendo el Fe-EDTA el más sugerido para aplicaciones foliares y el Fe-EDDHA para aplicar al suelo. Como hemos descrito, existen diversos tipos de quelatos de hierro con significativas diferencias entre ellos en cuanto a su capacidad “secuestrante” en función de las características de los suelos. En la tabla a continuación se detallan algunas características de los quelatos más utilizados: Evidentemente no todos los EDDHA son iguales. Las características principales que influyen en la calidad de un quelato son:

  • Calidad de la formulación y pureza.
  • Riqueza en hierro soluble.
  • Riqueza en quelato.
  • Proporción de Isómeros.

La función principal de los quelatos es:

  1. Incrementar la solubilización de hierro.
  2. Transportarlo hacia la raíz de la planta.
  3. Ceder el hierro a la planta.
  4. Volver a solubilizar más hierro.

Es aquí donde el quelato actúa de modo bien diferente al resto de los fertilizantes. Así, por ejemplo, un potasio añadido al suelo será aprovechado o no, pero un quelato no sólo aportará el hierro que con él se aplica al cultivo, sino que puede aumentar el aprovechamiento del hierro que hay en el suelo y ponerlo de forma disponible para las plantas. La eficacia de un quelato dependerá, por tanto de la capacidad que éste tenga en realizar estos cuatro procesos y de resistir a los factores contrarios como el alto pH, bicarbonato, competencia por otros metales, adsorción sobre los materiales del suelo y resistencia a la degradación de la molécula orgánica. Desde hace aproximadamente 70 años la industria de fertilizantes desarrolló la tecnología de quelatos como una herramienta que, al agregarse a las soluciones nutritivas y suelos, aumenta la solubilidad de los cationes metálicos y garantiza su disponibilidad para la planta.

Aminoácidos, una parte fundamental en la nutrición

Sin olvidar que la acción de los aminoácidos sobre el organismo vegetal siempre se ha centrado en su acción para ayudarlos a superar situaciones de estrés y situaciones de gran actividad metabólica como las que se producen en las fases de brotación, floración, fructificación, etc. Los principales aminoácidos para la nutrición de las plantas son la Metionina, Glutamato, Arginina, Alanina, Glicina actuando como estimulantes que consiguen ahorrar energía a la planta, pues minimiza los procesos de descomposición de los abonos hasta obtener dichos aminoácidos. Cuando hablamos de aminoácidos no hablamos de compuestos extraños sintetizados sino de moléculas orgánicas. Hoy en día, la tendencia de la agricultura o más bien, del consumidor es acercarse a la agricultura ecológica. Esto conduce a la introducción al mercado de una amplísima variedad de productos y extractos naturales que ejercen ciertas propiedades positivas sobre los cultivos y no provocan efectos secundarios negativos.

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  • Rápida asimilación, transporte y utilización de nutrientes.
  • Acción bioestimulante y quelatante de microelementos.
  • Forma complejos y transporta macromoléculas.

Además, ambas soluciones están autorizadas para su uso en cultivo ecológico.

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