Control de trips y mosca blanca en tomate

Control de trips y mosca blanca en tomate

Los trips y la mosca blanca son plagas comunes en el cultivo de tomate en invernadero. Los daños que pueden ocasionar a este cultivo son directos (debido a las picaduras de los tejidos) e indirectos (mediante la transmisión de virus).

Como consecuencia de estos daños, tanto el rendimiento del cultivo como el valor comercial de la cosecha se ve mermada, suponiendo pérdidas económicas al agricultor. Por ello, el control de trips y mosca blanca en tomate es fundamental  para alcanzar niveles óptimos de producción y calidad. 

Antes de establecer la estrategia de control de estas plagas, es necesario conocerlas y saber los daños específicos que pueden ocasionar.

¿Cómo identificamos los trips?

Son unos pequeños insectos que miden entre 1 y 2 mm y suponen una de las principales plagas que ataca el cultivo de tomate en España. Pertenecen al orden Thysanoptera, los cuales presentan alas en su fase adulta. Se desplazan saltando o volando con gran agilidad de un cultivo a otro.

La especie más dañina es el trips de la flores, la Frankliniella occidentalis. Este insecto puede provocar daños de forma directa o indirecta.

Los daños directos son las picaduras de las larvas y adultos en las hojas, esto se debe gracias a su aparato bucal. Estas picaduras son de alimentación, al realizarlas inyectan saliva que ataca a los tejidos celulares, los cuales son succionados posteriormente. La zona afectada por las picaduras adquiere primero un color plateado y posteriormente muere.

La hembra coloca los huevos en el interior del tejido vegetal, donde nacen las primeras larvas produciendo también pequeñas heridas que secan la zona afectada.

Además de las heridas provocadas en los cultivos, el daño más grave se produce de forma indirecta al transmitir enfermedades graves por virus. Por ejemplo, la Frankliniella occidentalis puede transmitir el virus del bronceado del tomate (TSWV). Este virus provoca manchas de color bronce sobre las hojas, y los frutos pueden llegar a perder su valor comercial debido al moteado que aparece en forma de anillos concéntricos.

Otra forma de identificar a los trips, son la aparición de puntos negros diminutos, que son las excreciones de las larvas de estos insectos.

¿Cómo identificamos la mosca blanca?

La mosca blanca pertenece a la familia de los aleuródidos, una familia de insectos homópteros. Se conocen más de 1500 especies de mosca blanca cuyo aspecto es muy similar, las principales que atacan al tomate son Bemisia tabaci y Trialeurodes vaporariorum.

Mosca blanca en tomate

Las hembras de estos insectos colocan sus huevos en el envés de las hojas, ya que es la zona con mayor porosidad y donde se sitúan las estomas y se produce el intercambio gaseoso. Sin embargo, el haz es totalmente impermeable e inaccesible para la mosca blanca. Cada hembra puede producir hasta doscientos huevos durante toda su vida.

Desde el huevo hasta alcanzar la etapa de adulto, puede tardar entre 30 y 40 días dependiendo de la temperatura y otros factores ambientales.

Estos insectos les atraen los colores amarillo y verde, y prefieren las hojas jóvenes para alimentarse y realizar la puesta.

La mosca blanca debilita la planta mediante la succión de la savia robándole nutrientes y agua. Esto provoca que se desarrolle una clorosis en el haz de la hoja. Además, las moscas blancas segregan abundante melaza en el envés, dando lugar a un difícil desarrolla normal de la planta y provoca la depreciación de los frutos.

Aparte de estos daños directos, la mosca blanca puede atacar indirectamente al cultivo ya que actúa como el principal transmisor del virus del rizado amarillo del tomate (TYLCV). Este virus provoca el amarilleamiento de los nervios y de las hojas del cultivo. Estas hojas junto con los tallos se enrollan, y provocan el retraso en el crecimiento de las plantas, e incluso su marchitamiento y la pérdida de las hojas. También es transmisora del Virus de la clorosis del Tomate (ToCV) y del TIR (fisiopatía conocida como madurez irregular del tomate).

Estrategias de control de trips y mosca blanca

La mejor estrategia de control de estas plagas es combinar diversas medidas culturales, biológicas y químicas. Muy importante actuar de forma preventiva, ya que en el caso de la Frankliniella occidentalis es vector del virus TSWV y el tardío control de esta plaga puede suponer una pérdida importante del rendimiento del cultivo.

En primer lugar, se deben tomar medidas preventivas y/o culturales:

  • Realizar rotaciones de cultivos y podas de limpieza periódicas. No asociar cultivos en la misma parcela.
  • Eliminar las malas hierbas y restos de cultivos, ya que pueden actuar como reservorios de la plaga.
  • En invernaderos, colocar mallas (mínimo 10×20 hilos/cm2) en las aberturas laterales, cenitales y puertas, vigilar y controlar el estado de las mismas, sobre todo de las que coinciden con la dirección de los vientos dominantes. Elegir mallas de dimensiones adecuadas es fundamental para evitar el establecimiento de poblaciones de trips.
  • Utilizar material vegetal en buen estado fitosanitario, así como mantener márgenes floridos para el refugio de la fauna auxiliar.
  • Control de la fertilización nitrogenada excesiva.
  • En el caso que haya presencia de virus del bronceado y trips, se recomienda arrancar las plantas con síntomas y hacer un tratamiento fitosanitario.
  • Vigilar que no haya roturas en los plásticos.
  • Colocar doble puerta
  • Distanciar en el tiempo la realización de la nueva plantación.
  • Realizar rotaciones de cultivos y podas de limpieza periódicas.
  • Usar Trampas Cromotrópicas Azules de monitoreo: Colocarlas antes de implantar el cultivo y en los puntos críticos. Mantenerlas en todo el ciclo.
  • Usar Trampas Cromotrópicas Azules de Control: Colocarlas antes de implantar el cultivo con una densidad elevada. Con la introducción de OCB el nº de éstas se limitará a los puntos críticos de la parcela

Para complementar las anteriores medidas y técnicas culturales, también se puede adoptar un control biológico realizando sueltas de enemigos naturales de estos insectos:

  • Trips: Los enemigos más comunes de Frankliniella occidentalis son ácaros del género Amblyseius y Hypoaspis miles. Y heterópteros del género Orius o Nesidiocoris tenuis.
  • Mosca blanca: Los depredadores más comunes chinches de la familia Miridae, también especies de Anthocoridae sobre las larvas. También Nesidiocoris tenuis, Eretmocerus spp, Encarsia Formosa.

Por último, también se emplean medio biotecnológicos, en especial el uso de trampas cromotrópicas amarillas al inicio del cultivo para el monitoreo y el control de la población inicial de adultos de mosca blanca. En el caso de los trips, el empleo de trampas adhesivas azules desde el inicio del cultivo porque ejercen un buen control.

Para tener la estrategia de control más completa, también se puede añadir técnicas basadas en el uso de medios químicos de control:

  • En el caso de la Frankliniella occidentalis se ha comprobado la resistencia de esta especie a varios insecticidas, por lo que se deben utilizar productos con cierta selectividad, alternándolos para evitar la aparición de resistencias. También se debe aplicar de forma que alcancen bien todos los órganos vegetales y el envés de las hojas.
  • Para el control de moscas blancas se deben realizar tratamientos con buena nebulización alcanzando el envés, dónde se producen los mayores daños.

Realizando un control más preciso y siguiendo una correcta estrategia de control de plagas se puede llegar a evitar las pérdidas significativas de las cosechas que provocan este tipo de organismos.

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